Acuérdate de regar el geranio.
A lo lejos oyes el sonido de los hierros retorcerse. El cielo se engulle la tierra mientras tú, pausada, recorres la terraza hasta la barandilla. Obvias el remolino. Atenta al crepúsculo, observas la puesta de sol. El tumulto de escombros sigue resonando y chirriando mientras tu terraza sigue en calma. Detienes tu mirada en una hilera de hormigas que bordea la maceta de tu geranio rojo. Quizá bajes un rato a ver la televisión. Cuando la tormenta se acerque, acuérdate de regar el geranio.
“Acuérdate de regar el geranio”. Acrílico sobre panel de madera. 20x20x3cm