La lluvia ha llegado demasiado tarde

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El suelo está empapado; tan embarrado, que veo reflejada mi cara observando mis pies hundidos.

El aire es seco; y tan frío, que puede olerse. Huele a preludio de solsticio.

El ocaso va desplegando sus tonos. Caminar se torna cómico al despegar mis pies de la baba del fango.

Descanso mi mano en un tronco del antiguo bosque; en la negruzca calavera de un pino muerto, calcinado, humillado.

La lluvia ha arañado el lecho de mis paseos. La lluvia ha llegado demasiado tarde.

 

“La lluvia llegó demasiado tarde” Acrílico sobre tabla 30x60x3 cm

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