Causas y Azares
No tenía televisión; no la necesitaba. La radio marcaba el paso de las horas con bloques de noticias en bucle. Noticias que le eran ajenas pero enajenaban su tranquilidad. Tres muertos y veinte heridos en una explosión en Moscú, o en Londres, le daba igual la lejanía del destino; el miedo se le iba sedimentando entre el estómago y la garganta.
Apenas salía de casa, huía de los tumultos y siempre le daba dos vueltas a la llave de su puerta.
Hoy había tormenta. La radio hablaba del temporal. “Que bien que se está en casa”-pensó.
Mientras bebía poco a poco una taza de café recién hecho, un rayo furtivo encontró su chimenea, entró y le mató.
La radio quedó silente entre vapores de azufre y dejó de emitir. Pero, al percatarse de lo ocurrido, se recompuso, recuperó el dial, y emitió la noticia de su muerte.
“Causas y azares” Acrílico sobre panel de madera (20x20x3cm)